Nuestra Madre, de luto en recuerdo de los hermanos difuntos

Antiguamente, cuando llega Noviembre había un dicho que decía: “Glorioso mes que entra con todos los Santos y salen con San Andrés”. De esa manera se empezaba a rezar por los hermanos difuntos. Un mes para recordar a los que ya no están con nosotros, pero que sin embargo se mantienen vivos en nuestros recuerdos, y nunca se fueron de nuestros corazones.
Desde los primeros días de Noviembre Nuestra Señora de los Dolores, viste de luto en recuerdo de los hermanos difuntos de nuestra Hermandad.

Ataviada de color negro, adoptando de este modo el color utilizado por el pueblo en señal de duelo. La Señora se presenta para este mes de noviembre vistiendo una antigua saya bordada en oro fino sobre terciopelo negro, realizada a finales del siglo XIX. Ha sido Fernando González quien una vez más se ha encargado de ataviar a Nuestra Madre, estrenando para la ocasión un singular rostrillo, donación de las camareras, se trata de dos mantillas de tul negro bordado en oro. Luce en el pecho una cruz pectoral, la cual porta en su crucero una teca en oro que contiene una reliquia de madera de Cruz procedente de la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores en el Santo sepulcro de Jerusalén y entre sus manos porta un rosario en plata y nácar, Remata la bella estampa, un collar de perlas con broche en plata y una gran turquesa procedente de una dama de la nobleza granadina, el escudo de la hermandad en oro blanco, oro amarillo y brillantes, con el nombre de DOLORES.

JGR

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