Los jardines de un altar

La evolución del exorno floral en los pasos procesionales de Semana Santa va a estar marcada tanto por los avances técnicos de las épocas determinadas como dentro del propio campo de producción del sector floral. Desde su leve inicio en el último cuarto del siglo XIX hasta su profesionalización a principios del XX, los exornos se colocan como ofrenda, pero a la vez como tapadera de desperfectos de las propias andas procesionales.  Si nos remontamos a los años treinta del pasado siglo, el número de cofradías procesionales era mínimo, por ello, en estas primeras décadas del siglo XX, pocos avances estilísticos o técnicos se introducirían en el campo floral. Con este hecho no sólo quiero retroceder al pasado, si no especificar que en esa época el número de salidas procesionales era menor, al igual que ocurría en el resto de provincias andaluzas y, por tanto, se precisaban menos encargos de flor cortada.

Altar Besamanos Extraordinario 75 Aniversario Fundacional

Otro factor importante en la evolución del exorno floral de los pasos procesionales a tener en cuenta es la variedad dentro del sector de producción. Anterior a la década de los años cuarenta tan sólo se cultivaba clavel, gladiolo y calas, propias de los patios andaluces, y flores todas en color blanco y rojo mayoritariamente. También es importante recordar que los utensilios eran muy distintos ya que la esponja que hoy usamos no se inventa hasta 1940. Antes se usaban trenzas de esparto o verdes entrelazados en los cuales, y con la ayuda de palillos o pinchos de hierro, se colocaba la flor. Este es otro de los motivos por lo que también se utilizaba el clavel, ya que es la flor con más aguante sin agua. Los verdes que se solían utilizar son la esparraguera o helechos de jardín que, a su vez, servían para tapar, como hemos destacado anteriormente, los desperfectos de los pasos.

Ya a partir de los años cuarenta surgen nuevas técnicas florales y una mayor especialización apareciendo nuevos productos como es el iris o la ya mencionada esponja de agua. El número de salidas procesionales de cofradías de penitencia va aumentando a medida que avanza el siglo y, con ello, también nuevos avances que servirán a muchas hermandades a crear una estética más parecida a la que hoy día se nos presenta como clásica. Los cincuenta y los sesenta servirán para ir creando y perfeccionando esos estilos.En la década de los setenta ya se fraguarán los estilos y las técnicas tal y como hoy las conocemos, con la utilización del corcho blanco tanto para realizar calvarios, como para jarras de palio.

Flor altar de cultos

Durante la década de los noventa el exorno es similar pero como nota predominante muchas hermandades usan flor en tonalidad rosa. Principalmente, sigue predominando el uso del clavel y el gladiolo como flor, aunque ya algunos introducen la rosa o la fresia. La colocación de la flor en los noventa también estará influenciada por la moda de la época, con el uso de amplias esquinas en los pasos de palio, incluso en pasos de hermandades que hoy denominamos de serias. Esquinas cubiertas por grandes centros de gladiolos que entroncan con la moda sevillana del momento.

Ya será a final de la década de los noventa y a principio de los años dos mil cuando encontramos más variedad de flor en nuestros pasos, disfrutando de jarras de flor variada, como orquídeas, rosas de pitiminí, fresias, ranúnculos… y flores originarias de Holanda, . A pesar de las modas, de los avances técnicos y florales, de las innovaciones por parte de los floristas, algunas ya mantienen su sello personal anclado en los años y perseguido por la línea de la cofradía.

Luis Nevado Rodríguez.

Florista.

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